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miércoles, 5 de enero de 2011

EL EJÉRCITO QUE PELEARÁ LA BATALLA FINAL Y EL MENSAJE DE SÉFORA, Rick Joyner

Último Gran Avivamiento


INTRODUCCIÓN DEL BLOG
Entendemos que esta Batalla Final se refiere al Último Gran Avivamiento, al diluvio de fuego del Espíritu, que anegará la Tierra, no con agua como en tiempos de Noé, sino con la gloria de Dios (Habacuc 2:14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Yahweh, como las aguas cubren el mar). Un avivamineto para vida, no para destrucción; un avivamiento con la espada del Espíritu, no con la espada física.
En este capítulo Ryck Joyner tiene una visión del estado del ejército de Dios en los tiempos del fin: un pésimo estado en su tercer grupo, mucho más grande que los otros dos juntos; un insatisfactorio estado del segundo grupo y, gloria a Dios, un pequeño grupo de vanguardia que, aunque ínfimo comparado a los otros dos, está en perfecto orden, entrenamiento y equipamiento y que ayudará para que los otros lo puedan estar al tiempo de la Gran Batalla Final. Este grupo de vanguardia creo que lo constituye ese pequeño Remanente que, en obediencia a la voz de Dios, está saliendo del cautiverio babilónico de la iglesia -del cristianismo denominacional y leudado por esa "mujer  que escondiera la levadura en las  tres medidas de harina (las perfecciones de Cristo), hasta que TODO fue leudado" (la iglesia católica romana, que importó el contaminante de  Babilonia y Egipto y luego subreticiamente lo introdujo en la cristiandad, con tal éxito, que efectivamente hoy podemos decir que dicho "cristianismo", con ínfima excepción, está TODO leudado)- caminando, como Nehemías y Esdras, hacia la Jerusalén del "tiempo de la restauración de todas las cosas", no solo en espíritu, sino también en la práctica de la vida de iglesia. ¡Que lamentable que la gran mayoría se quedó en Babilonia y no viajaron con Nehemías y Esdras y otros salieron, pero nunca llegaron a Jerusalén, quedándose por el camino!
Hacemos un llamado desde aquí a aquellos líderes que fueron "más puros que la nieve y más blancos que la leche" y ahora ennegrecidos por causa del hambre del largo y seco exilio espiritual, que contemplando la obra consumada de tal perversa mujer, se atrevan a obedecer la voz del Espíritu a Laodicea: "Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apo 18:4).
Sugerimos leer este enlace: EL CENSO DE LOS HOMBRES QUE PELEARÁN LA BATALLA FINAL, Witness Lee

(Lo resaltado en mayúsculas, negritas, u otros colores y las notas es del blog y no del libro).


EL EJÉRCITO

De pronto me encontré sobre una gran montaña, contemplando una gran planicie. Ante mi se desplegaba un ejército que marchaba en un amplio frente. Había doce divisiones a la vanguardia, que saltaban a la vista entre la multitud de soldados que los seguían por detrás. Estas divisiones estaban a su vez separadas en lo que supuse serían regimientos, batallones, compañías y escuadrones. Las divisiones se distinguían por sus estandartes, y los regimientos por los diferentes colores de sus uniformes.

Los batallones, las compañías y los escuadrones se distinguían a su vez, por cosas como los cinturones o las charreras que cada grupo usaba. Todos tenían una armadura como de plata pulida, escudos que parecían ser de oro puro y armas de oro y plata. Los estandartes eran enormes, de nueve o diez metros de largo. Cuando los soldados marchaban, su armadura y sus armas refulgían en el sol como rayos, y el flamear de sus estandartes y las pisadas de sus pies se oían como un trueno rugiente. No creo que la Tierra haya visto jamás algo como esto.

- Luego estuve lo suficientemente cerca como para ver sus rostros; había hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, de toda raza. Había una feroz determinación en sus rostros, pero aún así no parecían tensos. La sensación de guerra estaba en el aire, pero en las filas, pude percibir una paz tan profunda, que supe que ni tan siquiera uno de ellos temía la batalla a la que se encaminaban. La atmósfera espiritual que sentí cuando estuve cerca de ellos era tan asombrosa como su apariencia. Miré sus uniformes. Los colores eran brillantes. Cada soldado también tenía insignias y medallas. Los generales y otros oficiales de rangos superiores marchaban en las filas junto a los demás y, aunque era evidente que los que tenían cargos mayores estaban a cargo, nadie parecía estar demasiado ocupado por su escalafón. Desde la jerarquía más alta hasta la más baja, todos parecían ser amigos íntimos. Era un ejército de lo que parecía ser una disciplina sin precedentes; con todo, parecía ser simplemente una gran familia.

Al observarlos vi que todos parecían abnegados, pero no por falta de identidad, sino porque todos estaban seguros de quienes eran y de lo que hacían. No estaban preocupados por sí mismos ni buscaban aprobación. No pude detectar ambición u orgullo en ninguna parte de las filas. Era asombroso ver tantos y a la vez tan singulares, con una armonía tal que marchaban en un compás perfecto. Estaba seguro que nunca había existido un ejército igual sobre la Tierra.

- Después estuve por detrás de una de las divisiones delanteras, mirando a uno de los grupos más numerosos, que estaba compuesto de cientos de divisiones. Cada una de ellas era de un tamaño distinto, las menores eran de alrededor de dos mil personas, y las mayores de cientos de miles. Aunque este equipo no era tan llamativo y colorido como el primero, también era un ejército muy asombroso, simplemente por causa de su tamaño. Ellos también tenían estandartes, pero no eran tan grandes ni tan impresionantes como los del primer grupo. Todos ellos tenían uniformes y rangos, pero me sorprendí de ver que muchos de ellos no tenían puesta la armadura y muchos ni siquiera tenían armas. La armadura y las armas de quienes  tenían no estaban lustradas ni tan brillantes como las que tenía el otro equipo.

Me acerqué para verlos mejor y pude apreciar que todos estaban determinados y tenían alto nivel de devoción y propósito, pero no poseían el mismo grado de enfoque que el primer grupo. Estos parecían mucho más conscientes de sus rangos y de los de quienes los rodeaban. Sentí que esta era una distracción que estorbaba su enfoque. También pude percibir ambición y celos en las filas, lo cual era indudablemente otra distracción. Incluso así sentí que esta segunda división todavía tenía un más alto nivel de devoción y propósito que ninguna otra sobre la Tierra. Esta también era una fuerza muy poderosa.

- Detrás de este segundo grupo había un tercero, que marchaba bastante alejado de las otras dos divisiones, tanto que no estaba seguro si alcanzaban a ver los grupos que estaban delante de ellos. Esta tropa era muchas veces más grande que la primera y la segunda juntas aparentemente compuesta por millones y millones. Al mirarlos desde la distancia, este ejército parecía desplazarse en distintas direcciones, como un conjunto de pájaros, barriendo primero un tramo y luego el siguiente, nunca moviéndose en una dirección fija por mucho tiempo. A causa de su movimiento errático, era arrastrado cada vez más lejos de los dos primeros grupos.

Al acercarme vi que los soldados tenían uniformes andrajosos, de un gris opaco, que no estaban planchados ni limpios. Casi todos estaban sangrando y heridos. Unos pocos intentaban marchar, pero la mayoría simplemente caminaba en la dirección que los otros iban. Constantemente se armaban peleas en las filas, así muchos resultaban heridos. Algunos de los soldados trataban de mantenerse cerca de los raídos estandartes esparcidos al azar entre las filas. Aún así, ni siquiera los que estaban cerca de los estandartes tenían una clara identidad, porque continuamente vagaban de un estandarte a otro.

En este tercer ejército, me sorprendí de ver que había sólo dos rangos: generales y civiles. Solamente unos pocos tenían alguna pieza de la armadura puesta y no divisé armas, excepto algunas falsas que llevaban los generales. Ellos ostentaban estas armas falsas como si el tenerlas los hiciera especiales, pero hasta los que estaban en las filas podían decir que éstas no eran reales. Era triste, porque se hacía evidente que los que estaban en las filas con desesperación querían encontrar a alguien que fuera real, auténtico, a quien pudieran seguir.

No parecía haber ninguna ambición, excepto entre los generales; y esto no era por abnegación, como en el caso del primer ejército, sino porque les importaba muy poco. Pensé que era preferible la ambición del segundo grupo a la confusión y al desinterés que prevalecían aquí. Los generales parecían estar más interesados en hablar sobre si mismos y pelear unos con otros, cosa que hacían permanentemente las camarillas pequeñas que estaban a su alrededor. Pude entender que las peleas entre las filas eran la causa de su movimiento indefinido y de los cambios erráticos de dirección que este grupo hacía de tanto en tanto.

Al observar los millones de personas en este grupo sentí que, a pesar de su gran número, en verdad no le agregaban fuerza al ejército, sino que en cambio lo debilitaban; en una batalla real éstos serían más una carga que un apoyo. Solamente el hecho de mantenerlos con comida y protección costaría más en recursos que cualquier valor que ellos pudieran aportarle a la habilidad del ejército en la pelea. Pensé que un civil en el primer o segundo grupo sería más valioso que muchos de los generales del tercero. No podía entender porqué razón los primeros grupos aún permitían que este tercero se sumara detrás de ellos, ya que evidentemente no eran soldados verdaderos.


LA SABIDURÍA DE SÉFORA (1)
Repentinamente me encontré en una gran montaña desde donde pude divisar todo el ejército. Mientras lo contemplaba, noté que la llanura estaba seca y polvorienta delante del ejército, pero inmediatamente después de que las primeras doce divisiones pasaron, el suelo se volvió verde oscuro, con árboles que daban sombra y que llevaban fruto, y corrientes de agua pura surcaban la tierra. Este ejército restauraba la tierra. Pensé cuan distinto era esto a lo que ocurría cuando uno de los ejércitos del mundo cruzaba un territorio; ellos saqueaban y hurgueteaban hasta que la tierra por donde habían pasado estaba completamente devastada.

Luego observé como las segundas divisiones pasaban por el mismo suelo. Dejaban muchos puentes y otros edificios, pero la tierra no quedaba en tan buen estado como antes de que hubieran pasado por allí. El pasto no era verde, las aguas estaban ciertamente lodosas, y mucho del fruto había sido arrancado.

Entonces miré atentamente lo que sucedía cuando el tercer grupo pasaba por el mismo suelo. El pasto había desaparecido o estaba tan pisoteado que ni se veía. Los pocos árboles que quedaban habían sido talados. Las corrientes de agua estaban contaminadas. Los puentes estaban rotos e intransitables. Los edificios, dejados en ruinas. Parecía que este grupo deshizo todo lo bueno que los dos primeros habían hecho. Al verlos la ira se alzó dentro de mi.


Sentí a Sabiduría al lado mío. No dijo nada por un largo rato, pero pude sentir que Él también estaba enojado.
-"El egoísmo destruye -dijo finalmente-. Yo vine para dar vida y vida en abundancia. Aunque mi ejército ha madurado, habrá muchos que hablarán en mi Nombre y seguirán a los que me siguen, pero ellos no me conocen ni andan en mis caminos. Éstos destruyen el fruto de los que me siguen. Por esta causa, el mundo no sabe si considerar a mi pueblo una bendición o una maldición.

Cuando Sabiduría dijo esto sentí un inmenso ardor procedente de Él, que se me intensificaba hasta que se hizo tan doloroso que se me hizo difícil concentrarme en lo que decía. Pero igualmente supe que sentía lo que Él estaba sintiendo y que aquello era una parte importante del mensaje que Él me transmitía. El dolor era una combinación de compasión por la tierra e ira por el egoísmo de este ejército. Ambos sentimientos eran tan fuertes que sentía como si estuvieran siendo tallados en mí.

A medida que el furor aumentaba, sentí que Él podría llegar a destruir el ejército entero. Luego recordé como el Señor había salido al encuentro de Moisés cuando estaba camino a Egipto en obediencia al Señor. El Señor había tratado de matarlo hasta que su esposa Séfora circuncidó a su hijo. Nunca había entendido esto hasta ahora: Como la circuncisión habla de la remoción de la carne, o de la naturaleza carnal, este incidente fue como un presagio profético del pecado de Elí, el sacerdote que atrajo una maldición sobre sí y la derrota de Israel porque no había disciplinado a sus hijos. (2-1)

"¡Señor, levanta a aquellos que tengan la sabiduría de Séfora!", clamé.

El ardor continuó y vino sobre mi una profunda determinación de ir a los líderes de este gran ejército, y contarles la historia de Séfora y decirles que cada uno en el ejército del Señor debía ser circuncidado en el corazón. La naturaleza carnal debía ser cortada. Sabía que si seguían marchando sin hacerlo, el ejército completo estaría en peligro de ser destruido por el Señor, así como Él casi había matado a Moisés cuando estaba saliendo de Egipto. (2)


Entonces me encontré de pie en el Salón del Juicio, ante el Trono del Juicio. El Señor todavía aparecía como Sabiduría, pero nunca lo había visto tan severo, ni sus palabras habían llevado más peso:

-Tu ya has visto este ejército en tu corazón muchas veces. Los líderes que comisiono ahora guiarán esta milicia. Te envío a muchos líderes; pero ¿qué les dirás?

-Señor, este es un gran ejército pero todavía me lamento por la condición del tercer grupo. No entiendo porque se les permite fingir que son parte de Tus tropas. Me gustaría decir que antes de que sigan avanzando, el primer y el segundo ejército deberían darse la vuelta y echar este tercer grupo. Ellos son poco menos que una enorme turba.

-Lo que viste hoy está todavía en el futuro. Los ministerios que estoy por soltar reunirán a este ejército y lo equiparán para ser todo lo que viste en el primero. En este tiempo casi todo mi ejército está en las condiciones del tercer grupo, ¿cómo podría dejar que sean despedidos? (3)

Quedé anonadado por esto, aunque sabía que nunca había visto a ninguno del pueblo del Señor estar en buena forma, siquiera como el segundo grupo de este ejército.

-Señor, sé que sentí enojo por este grupo. Si casi todo Tu ejército está actualmente en esas condiciones, estoy agradecido de que no nos hayas destruido a todos. Cuando miraba a este tercer grupo, sentí que su estado deplorable se debía  a la falta de entrenamiento, equipamiento y visión, así como también a la falta de aceptar la cruz que circuncida el corazón. Creo que debo ir a ellos con el mensaje de Séfora, pero ellos también necesitarán instructores y oficiales que los entrenen.

Sabiduría prosiguió:
-Recuerda el primer ejército que viste delante de la montaña. Ellos tampoco estaban  preparados para la batalla y cuando esta comenzó los que no estaban preparados huyeron. Sin embargo, muchos regresaron con su armadura puesta y después de haber reemplazado el engaño por la verdad. Los dos primeros grupos en este ejército fueron cambiados por las batallas que los despertaron a su verdadera condición. Luego ellos clamaron a mi y Yo les envié pastores conforme a mi corazón.
Todos mis pastores son como el rey David. No son mercenarios que buscan su propio lugar o posición, sino que dejarán sus vidas por Mi pueblo. Tampoco tienen temor en la guerra contra Mis enemigos y son puros en su adoración a Mi. Estoy por enviar esta clase de pastores. Debes regresar con el mensaje de Séfora. Se acerca el tiempo en que no toleraré a aquellos que no circunciden sus corazones. Debes advertirles de Mi ira.
También te envío a caminar con los profetas que suelto; serán como "Samueles", que derramarán el aceite sobre Mis verdaderos pastores; muchos de éstos ahora son considerados los últimos entre sus hermanos, pero los encontrarás sirviendo como pastores fieles sobre sus rebaños, obreros fieles en cualquier tarea que se les haya asignado. Ellos son mis fieles que son llamados a ser reyes. A ellos les confiaré mi autoridad. Ellos prepararán a mi pueblo par la Gran Batalla Final de los Tiempos (4)

Entonces me pregunté en mi corazón: "Si estamos ahora en la condición del tercer grupo, ¿qué se debe hacer con los generales que no parecen ser verdaderos generales?

-Tienes razón, ellos no son verdaderos generales, -respondió el Señor-, Yo no los nombré, sino que se nombraron ellos mismos. Con todo, algunos de ellos serán cambiados y Yo los haré verdaderos generales. Otros se convertirán en oficiales provechosos. Sin embargo, la mayoría huirá a la primera señal de batalla y no los verás nunca más.
Recuerda esto, en un tiempo cada uno de los que está en el primer ejército fue parte del último. Cuando vayas con el Mensaje de Séfora a declarar que Yo no toleraré más la carnalidad en Mi pueblo, aquellos que realmente Yo he llamado y que son devotos a obedecerme no huirán de Mi circuncisión, sino que se levantarán contra la carnalidad en el campamento (5), para que Yo no traiga juicio sobre ellos. Mis pastores son responsables por la condición de Mis ovejas. Mis generales son responsables por la condición de Mis soldados. Aquellos a los que Yo he llamado tomarán su responsabilidad porque Me aman, aman a Mi pueblo y aman la justicia.


EL CAPITÁN DEL EJÉRCITO
Luego ya no estaba más ante el Trono del Juicio, sino en la montaña, contemplando el ejército nuevamente. Sabiduría estaba de pie junto a mi. Estaba resuelto, pero ya no sentía más el dolor y la ira que había sentido antes.

-Te he permitido ver un poquito en el futuro- comenzó a decir Sabiduría-. Te envío a aquellos que son llamados a preparar Mi ejército y liderarlo. Estos son los que han peleado la batalla en la montaña. Estos son los que han enfrentado el ejército del acusador y han permanecido fieles. Estos son los que han cuidado a Mi pueblo y lo han protegido arriesgando de sus propias vidas. Ellos son llamados a ser los líderes de Mis tropas que pelearán en la Gran Batalla del Fin (4) y se levantarán sin temor de los poderes de las tinieblas.
Como puedes ver, el ejército marcha, pero habrá momentos en que acampe. ACAMPAR es tan importante como MARCHAR. Es el tiempo de PLANIFICAR, de ENTRENARSE y de AGUDIZAR LAS HABILIDADES y AFILAR LAS ARMAS. También es tiempo para que los que están en el primer grupo caminen entre los del segundo, y para que los líderes del segundo grupo caminen entre los del tercero y hallen a los que tienen que ser llevados al próximo nivel. Hazlo mientras puedas, porque se acerca el tiempo en que Apocalipsis 11:2-3 se cumplirá ("Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.") y aquellos que quieran ser llamados por Mi nombre, pero que no anden en Mis caminos, serán hollados. Antes de la Gran Batalla Final (4) Mi ejército será santo, así como Yo soy santo. Yo quitaré aquellos que no estén circuncidados de corazón y a los líderes que no mantuvieron Mi justicia. Cuando La Última Batalla sea peleada, no habrá un tercer grupo como ves aquí.
Hasta ahora, cuando Mi ejército acampaba, desperdiciaba la mayor parte del tiempo. Así como solamente llevo adelante a Mi pueblo con un objetivo claro, así es también cuando llamo a Mi pueblo a ACAMPAR: hay un propósito para ello. La  (1)FUERZA del ejército que marcha será determinada por la calidad de su campamento. Cuando es hora de PARAR y ACAMPAR por un tiempo, es para enseñarle a Mi pueblo Mis caminos. Un ejército es un ejército, ya sea que pelee o esté en paz. Debes aprender como ACAMPAR, como MARCHAR  como PELEAR. No harán ninguna de estas cosas bien a menos que las hagan bien todas.
Mi ejército debe estar preparado para hacer todas estas cosas a tiempo y fuera de tiempo. Ustedes pueden pensar que es tiempo de marchar, pero Yo los guiaré a ACAMPAR, porque veo cosas que ustedes no pueden ver, aún desde su lugar de visión. Si Me siguen, siempre harán lo correcto en el tiempo preciso, aunque para ustedes no parezca ser lo correcto. Recuerden: YO SOY EL CAPITÁN DEL EJÉRCITO.
La (2) RESOLUCIÓN de un ejército estará dada por la nobleza de su misión, por lo bien que estén preparados para ella y por lo bien que sean liderados. Este ejército marchará con la misión más noble que ha sido jamás dada al hombre. No obstante, pocos de Mi pueblo están equipados para su misión,  y los que ahora lideran a Mi pueblo siguen sus propios deseos. Ahora levantaré líderes que ENTRENARÁN y EQUIPARÁN a mi pueblo. Estos Me seguirán porque YO SOY EL CAPITÁN DEL EJERCITO.
Muchos ejércitos experimentaron victorias y derrotas. El Mío ha marchado por muchos siglos y también ha tenido muchas victorias y muchas derrotas. Mi ejército ha perdido muchas batallas porque (a) atacó al enemigo cuando no le di la orden de hacerlo. Otros fueron vencidos porque (b) atacaron al enemigo con gente no entrenada. La mayoría de estos líderes lo han hecho porque buscaban su propia gloria. Como Pablo escribió de los de su tiempo: "Todos buscan sus propios intereses". (c) Otros líderes han tenido Mis intereses en sus corazones y sinceramente buscaban la victoria sobre el mal por causa de Mi nombre, pero no entrenaron bien a su gente; no caminaron conmigo como Su Sabiduría. Eso cambiará ahora; Yo seré el Capitán del Ejército. No se desanimen por la forma en que Mi pueblo luce ahora, sino que recuerden en que se ha de convertir. Ahora levantaré líderes que solamente marcharán cuando Yo de la orden. Mientras Mi ejército Me siga, ganará cada batalla. CUANDO ACAMPEN CONOCERÁN MI PRESENCIA Y SE FORTALECERÁN EN MIS CAMINOS.
Llegará un tiempo en el futuro en que verán Mi ejército como es ahora. En ese tiempo sentirán el ardor de Mi ira. SEPAN QUE NO SOPORTARÉ A AQUELLOS QUE PERMANECEN EN LA CONDICIÓN DEL TERCER GRUPO. ENTONCES DETENDRÉ LA MARCHA HASTA QUE ESOS HAYAN SIDO DISCIPLINADOS (6), PARA QUE SE CONVIERTAN EN VERDADEROS SOLDADOS O SEAN DISPERSADOS. Disciplinaré a a los del segundo grupo para echar fuera todas sus AMBICIONES IMPURAS y que vivan por Mi y Mi verdad. ENTONCES, Mi ejército avanzará, NO PARA DESTRUIR, sino PARA DAR VIDA. Yo estaré en medio de ellos para hollar a Mis enemigos bajo los pies de Mi ejército. VENGO COMO EL CAPITÁN DEL EJÉRCITO. (7) (8)


(Tomado con permiso del capítulo 10 del libro 
"EL LLAMADO" de Rick Joyner, Editorial PENIEL)
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Apo 3:19: "Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete".
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NO SE SALTEN ESTAS IMPORTANTES NOTAS:

(1) O EL MENSAJE DE SÉFORA, creo que se refiere a la circuncisión del corazón, es decir, el paso del Jordán, el río de la muerte al ego, que nos conduce a la vida en resurrección. Este mensaje es: DIOS NO TOLERARÁ MÁS LA CARNALIDAD EN SU PUEBLO, NO TOLERARÁ LOS CORAZONES INCIRCUNCISOS.
(2) Aquí el señor quiso destruir al líder, Moisés, por no haber disciplinado (circuncidado) a su hijo, antes de emprender su misión. Que tema este ejército, pero sobre todo !Teman los líderes consentidores que hacen la vista gorda con el pecado! ("!Cómo se ha ennegrecido el oro! Sus nobles fueron más puros que la nieve, más blancos que la leche; Más rubios eran sus cuerpos que el coral, su talle más hermoso que el zafiro. Oscuro más que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles; Su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo. (Lam 4:1, 7-8)) ¿Cómo se atreven a ir a predicar la moral con congregaciones en ropas menores? No es tiempo de salir a pelear con un ejército en tan deplorable estado, no es tiempo de pescar sino de remendar las redes; tarea ésta que sólo puede hacerse en tierra con la barca varada en la orilla.
(2-1) En mi opinión Séfora fue sabia sólo en salvar el pellejo de su marido, ya que después de circuncidar al niño ella abandonó a su esposo. Caminó con él pero cuando se dió cuenta que Dios no toleraría un compromiso menos que absoluto de él y su familia, evitó su muerte, pero se devolvió a la comodidad de la religión que le deja hacer a uno como le da la gana. Quizás Moisés no había circuncidado al niño por la oposición de su esposa, pero después de ser disciplinado por el Señor, tomó la lección y, dejando de consentir a Séfora a la fuerza, se hizo eunuco temporalmente por el evangelio, renunciando a ella y obedeciendo al Señor. Es decir Moisés tuvo que elegir al fin entre el cristianismo vivo y radical de la circuncisión del corazón, poniendo sus afectos en el altar, o el "romance emocional de pantalón caído" dirigido por su esposa y una religión.
(3) "Me has estado pidiendo que te libere de tener que hablarle a mi pueblo para advertirles que tienen que sacar el pecado de su vida, par que estén preparados para resistir en la persecución que está por venir. No te liberaré de esta encomienda, porque soy un Dios justo y santo. He dicho en Mi palabra: Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?(1ª Pe 4:17). El final de la era se acerca. Este país (U.S.A.) caerá. Pero como el juicio comienza por Mi casa, los míos serán perseguidos antes de que los incrédulos sufran. Por ende, tu y otros más deben ir por delante y advertir a los míos primero... No desprecies a Mi pueblo. Estás cayendo en esa trampa. Dime, si Yo hubiese formulado Mi juicio en cuanto a tu persona basándome en tus chismes y traiciones de hace quince años, ¿dónde estarías hoy?... No olvides, no soy sólo un Dios de santidad y justicia, sino también un Dios de misericordia, Es por Mi misericordia que aguardo, esperando que Mi pueblo se arrepienta del mal que hace... !Recuerda siempre que yo amo a los míos!, aunque estén llenos de arrogancia, sean pecaminosos y hasta hayan destruido a Mis siervos; a pesar de todo eso, aún los amo y espero misericordiosamente que ellos se arrepientan de lo malo que han hecho. Algún día Me RESPONDERÁN por lo que hacen. Se les requerirá en el tribunal de Cristo la sangre de muchos, pero NO desprecies a Mi gente, porque Yo los amo"( 1ª Cor 3:13-15; Rom 14:10). (Introducción del libro "Vasija para Honra" de Rebecca Brown).
(4) El U.G.A. (Último Gran Avivamiento mundial, la Batalla Final).
(5) Como los hijos de Leví tras el episodio del becerro de oro y las orgías. (Ex 32:26-28).
(6) Malaquías 3:3: Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.
(7) Josué 5:13: Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? (Véase Finisterre al Borde del Jordán).
(8) Les recomiendo leer el libro completo que no tiene desperdicio y donde Rick Joyner nos recuerda que la Iglesia, como Jonás, duerme  en la bodega del barco, viajando justo en dirección contraria a su llamado y buscando el amparo del Nuevo Orden Mundial y sus ayudas humanitarias; pero será echada por la borda por éstos cuando la cosa se ponga fea, siendo tragada por la primera bestia que sale del mar, y más tarde vomitada en las fauces de la segunda bestia que sale de la tierra en la final tribulación.
El tiempo es venido de predicar los juicios de Dios que vienen a esta tierra como olas de mar cada vez mayores y que aquellos de Su pueblo que no se juzguen a si mismos, serán juzgados con el mundo; porque el juicio de Dios va a comenzar, YA, por su Casa. Es hora ya de dejar la “rotonda del activismo” en el desierto, cruzar el río de la muerte al yo, el Jordán y acampar en Gilgal; donde el afilado cuchillo de Josué practique la cirugía espiritual, que rasgando el velo de los corazones incircuncisos, permita la pascua de acceso a la tierra prometida: Pentecostés II (es decir, TABERNÁCULOS) 

Concordamos plenamente con esta visión de Rick Joyner  y no acabamos de entender esto que sobre él hemos conocido unos años después de leer su trilogía:
http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2012/12/apostoles-o-caballeros-de-malta-parte-1.html

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